El arte y la música en una simbiosis absoluta

¿Las joyas de Rosa Tous entran en la dimensión de la comprensión del arte? Quizás sólo quien lleva una, puede comprenderlo. En realidad no todo lo que vemos, y llaman arte, no lo es. En lo referente al arte visual, quizás no suele ser sencillo descifrar si se trata de un motor para la música o quizás sea al revés.

El arte y la música, siempre nos han permitido explorar, pero también experimentar las diversas emociones e ideas por medio de lo que sentimos, podemos ver y escuchamos. Dichas emociones pueden ser plasmadas de diversas formas causando algún efecto en quien se encuentra oyendo u observando. Debido a este vínculo emocional que se desarrolla en medio de la realización e interpretación de una obra, esta se convierte en una exploración y en una experiencia tanto para el artista, como para el intérprete.

Lo más relevante, es que tales áreas han estado vinculadas siempre, posiblemente no existe una separación clara: es decir, el arte visual causa gran influencia en la música, mientras que la música se encarga de influenciar al arte. De modo que la unión de las dos puede crear una experiencia bastante completa para el artista y para el intérprete.

En muchos países se tiende a promulgar la cultura a través del arte, pero también a través de la música y ello se hace evidente. Por ejemplo, la forma que asiduamente se usa para anunciar un concierto se basa en la presentación de un afiche en donde su estética visual se hace interesante con el objetivo de capturar la atención del público. Y no sólo se trata de que los afiches llamen la atención, sino también los discos, la mercadería y las presentaciones en vivo. De este modo, el factor artístico pasa a complementar a la perfección a las ondas sonoras que se transmiten, notificándose de una forma congruente.

Es indiscutible que la música en su esencia se trata de arte, por lo que no es en vano considerada como una de las siete artes universales desde el período helenístico. La música se ha conformado como uno de los elementos con más poder en cada uno de nuestros días, siendo capaz de comunicar mucho más que tan sólo melodías, la música se encarga de evocar recuerdos, producir emociones, y despertar en nosotros un amplio abanico de sensaciones. Quizás sea un poco como lo hacen otras formas de arte. En medio de todo, lo que sí se encuentra bien claro, es que la música y el arte cuentan con la misma esencia y tienden a retroalimentarse entre sí. Son una oda al lenguaje internacional si tan sólo nos dedicamos a hacer un recorrido por las distintas facetas de la música que han sido relacionadas con el arte.

No hay que dejar de un lado, las principales cualidades que presenta la música, ya que cuenta con la capacidad de modular todos nuestros estados de ánimo. Del mismo modo, es capaz de relajarnos y con ello inducirnos a un estado mental zen, la música también puede motivarnos tan sólo en un par de beats, y además nos estimula y produce euforia. Cuenta con la habilidad de transportarnos a distintos sitios ayudándonos a la desconexión, pero también a la concentración.