Tocar al ritmo de las empresas

Uno de los conocimientos innatos al que responde el ser humano desde su nacimiento es al compás o pulso. Una prueba de ello es la reacción al escuchar algún ritmo, lo que indica que es un acto profundamente arraigado en todos nosotros, aun cuando nos guste o no la música. Pero si tu caso es que te agrada la música, el siguiente paso consiste en el reconocimiento musical, es decir, tener conciencia del intervalo entre ciertas vibraciones o frecuencias. O lo que es lo mismo, manejar la escala musical. Para llegar a este nivel, el ser humano debió darse cuenta de que algunas notas van juntas y otras no (secuencias armónicas y sonidos discordantes).

Pero sin importar el tipo de música de tu agrado, es un hecho que cuando escuchas alguna canción, esta te hace sentir algún tipo de emoción o recuerdo, situación que  ocurre porque cualquier clase de melodía produce un incremento en la actividad de ciertas áreas cerebrales, incluyendo la del lenguaje, comportamiento que fue comprobado por investigadores del Instituto de Neurobiología (INb) de la UNAM. Para ellos emplearon sonidos provenientes de algunos instrumentos como la guitarra, el violín y el piano, notando a través de un equipo de resonancia magnética el aumento de la actividad en el lóbulo temporal

Al utilizar equipo de resonancia magnética, descubrieron que los sonidos provenientes del piano o los violines, aumentaban la actividad en el lóbulo temporal, zona en donde las funciones principales son la audición, el lenguaje y la memoria. En los profesionales de la música a diferencia que en el resto de los humanos, ellos ya nacen con esta habilidad o la desarrollan con la práctica.

Lo importante de la música es que, de cualquier instrumento que provenga: cítara, guitarra, arpa, batería,  o la modalidad que más te agrade, esta puede lograr grandes efectos y entre ellos: modifica el estado de ánimo, produce un buen desarrollo cognitivo del ser humano, estimula un buen estado de salud, desarrolla áreas de proceso auditivo y de control psicomotriz, reduce niveles de estrés y por si fuera poco, estimula la concentración.

Toda actividad que desarrolla el ser humano alcanza su forma óptima a través de la práctica de la misma, bien sea de forma profesional o autodidacta. Por ejemplo, si se trata del ámbito de la construcción, como es el caso de la empresa de Dario Roustayan que lleva en crecimiento a Pilosio, suele ocurrir como con la música. Se inicia desde lo básico o lo más elemental. Empezar no suele ser fácil. Para cualquier faceta en nuestra vida, iniciar algo es un proceso costoso y plagado de dudas. Si hablamos de gestionar un amplio número de recursos, si disponemos de un plazo determinado y con un presupuesto ajustado, la dificultad se triplica. Por ello, vemos conveniente identificar los primeros pasos para iniciar un proyecto con éxito. Bien sea musical o de construcción.  

Para los dos casos se deben tener metas concretas, dibujar una estrategia, definir y asignar responsabilidades, realizar un boceto inicial del plan, identificar los parámetros que medirán el éxito del proyecto, analizar los riesgos, asignar los recursos, mostrarse accesible y motivado, pero siempre volver atrás cuando se necesite.

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